Podemos Apoyar la Salud Mental y Proteger a los Contribuyentes

A través de los años, el Condado de Miami-Dade ha hablado sobre la necesidad de ampliar los servicios de salud mental. Cualquier persona que haya visto a un ser querido luchar contra una enfermedad mental, haya esperado horas en una sala de emergencia o haya presenciado la intervención de las fuerzas del orden ante una crisis de salud mental, sabe que nuestra comunidad necesita más opciones.

Por eso apoyo la apertura del Centro de Salud Mental del Condado de Miami-Dade.

Pero apoyar este Centro no significa firmar un cheque en blanco.

Como Presidente de la Comisión del Condado de Miami-Dade, creo que tenemos la responsabilidad de garantizar que esta instalación tenga éxito no solo el día de su inauguración, sino también dentro de cinco, diez y veinte años.

La discusión ante la Comisión no debe concentrarse en si apoyamos la atención de salud mental. Todos la apoyamos.

La verdadera pregunta es si estamos estableciendo las salvaguardias adecuadas para garantizar que esta instalación produzca resultados, sea financieramente sostenible y opere con la transparencia que los contribuyentes merecen.

Mi propuesta para el condado de Miami-Dade

Mi propuesta, que presentaré ante la Comisión del Condado de Miami-Dade el próximo 16 de junio, hace precisamente eso.

El Centro de Salud Mental representa una inversión pública significativa. Los residentes tienen todo el derecho de esperar rendición de cuentas. Por eso esta propuesta establece supervisión formal a través de la Junta Asesora de Salud Conductual (Behavioral Health Advisory Board) y exige evaluaciones independientes anuales realizadas por profesionales de la salud y la investigación.

En términos simples, debemos saber qué está funcionando, qué no está funcionando y dónde se necesitan mejoras.

La propuesta también exige informes semestrales sobre los resultados de los pacientes, la continuidad de la atención, la desviación del sistema de justicia penal, la sostenibilidad financiera y la efectividad general del Centro. El éxito debe medirse por resultados, no por intenciones.

Si estamos reduciendo las crisis recurrentes, ayudando a las personas ha acceder al tratamiento y disminuyendo la carga sobre las salas de emergencia y las fuerzas del orden, los residentes deben poder ver ese progreso. Y si se necesitan mejoras, también debemos saberlo.

La propuesta también crea un proceso para revisar los cambios operativos importantes antes de que ocurran. Las decisiones importantes no deben tomarse a puerta cerrada. Deben recibir una revisión independiente y una discusión pública antes de su implementación.

A doctor discussing treatment options with a patient in a hospital room.

Más allá de las operaciones diarias, la propuesta también se enfoca en el futuro a largo plazo de la instalación

Exige el desarrollo de un plan estratégico integral para el uso futuro del séptimo piso del Centro. El plan explorará oportunidades para ampliar los servicios de salud conductual, establecer alianzas público-privadas, aumentar la capacidad de tratamiento, apoyar iniciativas de desarrollo de la fuerza laboral e identificar usos innovadores que puedan generar ingresos mientras fortalecen la sostenibilidad y el éxito a largo plazo de la instalación.

Planificar para el futuro es especialmente importante mientras el estado de la Florida comienza una conversación más amplia sobre los impuestos a la propiedad. Los líderes estatales han impulsado iniciativas para someter a votación una reducción de estos impuestos. Si se aprueba, el Condado de Miami-Dade podría enfrentar una reducción anual de ingresos estimada en más de $460 millones.

Nadie sabe exactamente qué traerá el futuro, pero gobernar de manera responsable significa planificar con anticipación. A medida que los gobiernos locales enfrentan demandas crecientes e incertidumbre en los ingresos, la rendición de cuentas es más importante que nunca.

Por eso mi propuesta también establece un principio sencillo: el financiamiento para el Centro de Salud Mental debe complementar, no reemplazar, los servicios esenciales del Condado. Los residentes nunca deben verse obligados a elegir entre inversiones en salud conductual y los servicios fundamentales de los que dependen todos los días.

La atención de salud mental y la responsabilidad fiscal no son objetivos opuestos. De hecho, van de la mano.

Tenemos la obligación de ampliar el acceso al tratamiento. También tenemos la obligación de asegurarnos de que los dólares de los contribuyentes se gasten de manera responsable.

Creo que podemos lograr ambas cosas.

El Centro de Salud Mental tiene el potencial de transformar vidas, fortalecer la seguridad pública y brindar ayuda a personas que con demasiada frecuencia quedan fuera del sistema. Al establecer desde el principio una sólida supervisión, transparencia y rendición de cuentas, podemos darle a esta instalación la mejor oportunidad posible de tener éxito.

Eso no es retrasar el progreso. Es asegurarnos de hacerlo bien.

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