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Orlan Garcamo un nativo de Miami y alumno graduado de la clase del 2009 de la escuela secundaria Miami High está sirviendo en la marina Americana a bordo del portaviones más nuevo, el USS Gerald R. Ford.

El aprendiz aviador Orlan Garcamo está sirviendo a bordo del portaviones que se encuentra en su base militar en Norfolk, Virginia. Como aviador de la Marina, Garcamo es responsable de coordinar los aviones y poder manejarlos alrededor del área del hangar y de asegurarse que tengan el equipo adecuado para manejar dificultades que puedan surgir con el avión.

Garcamo acredita su éxito en la marina Americana a las muchas lecciones que aprendió creciendo en Miami.

“Aprendí acerca de la disciplina y de tomar responsabilidad por los errores que uno mismo comete,”, dijo Garcamo. » Reconocer tus errores te llevará más lejos que señalar los errores de otros.”

Comisionado en el 2017, la nave Ford, o ‘Barco de Guerra #78’ como es mejor conocida por la tripulación, mide 1,106 pies de largo; más que tres terrenos de futbol. La nave, una verdadera ciudad flotante, pesa más de 100,000 toneladas y tiene una cubierta de vuelo que tiene 256 pies de ancho.

Poderosas catapultas arrojan a los aviones de la proa de la nave. Los aviones aterrizan en la pista del portaviones enganchándose en un cable de acero utilizando un gancho que se sobresale de la parte trasera del avión.

Ford es el primero en su clase de portaaviones que ofrece mejoras significantes de rendimiento con respecto al modelo anterior de portaaviones clase Nimitz. El barco está equipado con el Sistema de Lanzamiento de Aeronaves Electromagnético (Electromagnetic Aircraft Launch System (EMALS)) para lanzar los aviones, en lugar de catapultas de vapor que son utilizados en otros portaaviones lo cual elimina la necesidad de generar y almacenar vapor para las catapultas, lo cual libera el espacio en la nave.  Este sistema EMALS y otros nuevos sistemas y conceptos operativos permitirán que Ford logre un 25 por ciento más de lanzamientos de aeronaves por día que su predecesor, y al mismo tiempo que requerirá un 25 por ciento menos de miembros de la tripulación, lo que resulta en un ahorro estimado de $4 billones en costos operativos durante periodo de 50 años.

La nave lleva el nombre del Presidente estadounidense #38, y veterano de la Marina Americana, Gerald Rudolph Ford, Jr. Después del ataque en Pearl Harbor, Ford se inscribió en las reservas marinas Americanas en las que sirvió del 1942 hasta el 1946.  Mientras que estaba la escuela de pilotos de la Marina en 1942 localizada en Chapel Hill, North Carolina, enseñó marinería, municiones, artillería, primeros auxilios y ejercicios militares. En alta mar, Ford sirvió en la tripulación del portaaviones pequeño, USS Monterey, el cual estuvo involucrado en parte de las batallas que se vieron en teatro Pacifico durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, Ford termino su servicio militar habiendo alcanzado el rango de teniente comandante.

Continuando las tradiciones de aquellos que sirvieron desde la Segunda Guerra Mundial  hasta el presente, un elemento clave de la Marina que la nación necesita está relacionado con el hecho de que Estados Unidos es una nación marítima, lo que significa que la prosperidad de la nación está ligada a la capacidad de operar libremente en los océanos del mundo. Más del 70 por ciento de la superficie de la Tierra está cubierta por agua; El 80 por ciento de la población mundial vive cerca de una costa; y el 90 por ciento de todo el comercio mundial por volumen viaja por mar.

Garcamo está jugando un papel importante en el enfoque de Estados Unidos en la reconstrucción de la preparación militar, el fortalecimiento de las alianzas y la reforma de las prácticas comerciales en apoyo a la Estrategia de Defensa Nacional.

“Nuestras prioridades se enfocan en la gente, las capacidades y los procesos, y se lograran por nuestro enfoque en la velocidad, los valores, los resultados y las alianzas.” dijo el Secretario de la Marina Richard V. Spencer. “La preparación, la letalidad y la modernización son los requisitos que impulsan estas prioridades.”

Aunque hay muchas maneras para que los marineros ganen distinción en su comando, comunidad y carrera, Garcamo está muy orgulloso de graduarse de la escuela de entrenamiento y de levantar la mano para unirse a la Marina.

“Soy la primera persona en mi familia de inscribirse en el servicio militar,» dijo Garcamo. «El reconocimiento ha sido más de lo que me esperaba; todo el mundo está muy orgulloso de mí y me han brindado todo su apoyo.”

Los trabajos de los marineros son muy variados a bordo del portaaviones. Aproximadamente 2.600 hombres y mujeres actualmente componen la tripulación del barco, lo que mantiene todas las partes del portaaviones funcionando sin problemas, esto incluye todo, desde lavar platos y preparar alimentos hasta manejar armas y mantener los reactores nucleares. Otros 2.500 hombres y mujeres formarán el ala aérea responsable de volar y mantener los aviones a bordo del barco.

«Los marineros son el alma de cualquier buque de guerra y los hombres y mujeres del USS Gerald R. Ford son lo mejor que nuestra Marina tiene para ofrecer», dijo el capitán John J. Cummings, comandante del USS Gerald R. Ford. «Debido al trabajo que hacen, los marineros del buque de guerra #78 tomarán nuestro barco más allá del horizonte y responderán al llamado de nuestra nación de una manera que nunca antes se había hecho». Nuestros marineros son fuertes, resistentes y realmente encarnan el lema de nuestra nave, «Integridad en el Timón».

Ford, como cada uno de los portaaviones de la Marina, está diseñado para ser utilizado 50 años. Cuando se embarque el ala aérea, el barco transportará más de 70 aviones de ataque, helicópteros y otros aviones, todos los cuales despegarán y aterrizarán a bordo del buque en el mar.

Todo esto hace a la nave Ford un aeropuerto móvil autónomo y una plataforma de ataque, y a menudo será la primera respuesta a una crisis global debido a la capacidad de operar libremente en aguas internacionales en cualquier parte de los océanos del mundo.

Como miembro de una de los recursos más valorados y confiados de la Marina de los EE. UU., Garcamo y otros marineros de Ford saben que son parte de un legado que durará mucho más allá de sus vidas, proporcionando la Marina que la nación necesita.

«Unirme a la Marina significa un nuevo comienzo. Siento que había llegado a un callejón sin salida y unirme a la Marina me ha dado la capacidad de comenzar de nuevo», agregó Garcamo. «He podido aprender y obtener una buena comprensión de lo que es la vida en el barco. Se trata de familiarizarse con la navegación y aprender a sentirse cómodo en un barco tan grande.

By:

Mass Communication Specialist 1st Class Jesse Hawthorne, Navy Office of Community Outreach