Como muchos estadounidenses, mi primera visita a Miami fue para tomar un crucero. Pasé muy poco tiempo en la ciudad, y aunque todo lo que pude ver en ese viaje fueron lugares turísticos como Bayside, Miami tuvo un impacto inmediato en mí y por eso ahora La Pequeña Habana tieno su propio libro. Crecí en lugares como West Virginia y Ohio, y ahora vivo en Myrtle Beach, Carolina del Sur con mi esposa y mis dos hijos. Tengo la suerte de ser un artista gráfico de tiempo completo para ganarme la vida, pero como todos los artistas, siempre estoy buscando lugares y situaciones que despierten mis pasiones creativas y nunca había visto nada como Miami. Desde el momento en que llegué esa primera vez, me di cuenta de que había cambiado para siempre, no solo como artista, sino como persona. Aunque solo fue una visita corta, me sentí más inspirado y más cargado artísticamente cuando estuve allí que en cualquier otro lugar en el que haya estado. En mi segunda visita, la mayor parte del tiempo me quedé cerca de las zonas turísticas, pero aun así, mi auto rentado fue robado mientras cenaba en Tobacco Road. Curiosamente, en lugar de asustarme, ese robo me hizo más audaz y más dispuesto a ver más de Miami que las partes turísticas. Después de todo, ¿qué más podría pasar? Encontré mi camino a la Pequeña Habana. Seré honesto: estaba nervioso, a pesar de las palabras de un amigo de la infancia que había vivido en el sur de la Florida durante mucho tiempo. Así que imagina mi deleite cuando comencé a explorar el vecindario y encontré a las personas más cálidas, hermosas y encantadoras del mundo. Mis “habilidades” en español les dieron muchas risas, estoy seguro, pero nadie menospreció mis intentos torpes de comunicarme con ellos. En poco tiempo, me dejaron entre bambalinas y en lugares que la mayoría de los turistas no conocen y eso es una lástima. Me encanta todo Miami, pero Little Havana me robó el corazón. Es un lugar especial, donde los ritmos son diferentes a los de South Beach, el centro de la ciudad o los suburbios. Durante los siguientes dos años, hice varios viajes más de regreso a Miami, y sin importar a dónde planeaba ir, pasé todo el tiempo en Little Havana. He pasado días tomando fotografías, mirando cigarros enrollados, bebiendo mojitos y comiendo ropa vieja y maduros. Domino Park, Tower Theatre, Azucar, Ball & Chain, Versailles, Jose Marti Park, yiendo a estos lugares de los que nunca había oído hablar se han convertido en parte de mi conversación habitual. Estoy agradecido con tantas personas maravillosas que he conocido  a través de este proyecto. Sin su ayuda, esto no hubiera sucedido. Zack Bush de Ball and Chain, la familia Conde, Corinna Moebius, Anneleise Morales, Christine Michaels y la chef Michelle Bernstein. Todas estas personas me dieron el acceso que no esperaba y el regalo de su tiempo y sus consejos. Esas fotografías, tomadas en días calurosos, más húmedos de lo que creía posible se convirtieron en este libro. Espero que una fracción de mi pasión por este lugar tan especial aparezca en las imágenes y que disfrutes de mis puntos de vista de La Pequeña Habana. El libro está disponible en línea en studioei8htzero.bigcartel.com y en la Colección Havana en la calle Ocho.
Escrito por: Jonathan Ady